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Los Mayas sin voz y sin Eco…

Así nos Vemos

EDGAR PRZ

El pasado miércoles hubo un encuentro indígena, llamado 7mo Congreso Maya. Derecho y Cultura, Caminos de Identidad. Desde muy temprano los Dignatarios (adultos de la Tercera Edad), rezadores, cabos, soldados, incluyendo mujeres, salieron de sus comunidades, algunas muy lejanas para acudir al evento.

Cargando sus penalidades, sus sufrimientos, sus quejas, sus anhelos e ilusiones incubados durante años, en espera de ser escuchados, que los dejen de ver cómo “objetos” y les cambien la categoría a “sujetos”.. Llegaron a la Casa de la Cultura sitio del evento, se realizó una ceremonia Maya para que se logren los objetivos y tenga éxito la reunión. El sacerdote Maya don Wenceslao May de la comunidad de Señor, quien participa en el Centro Ceremonial de la Cruz Parlante, dio muestras de su herencia cultural, de su sapiencia combinada con el sincretismo religioso, al invocar a los 4 puntos cardinales, solicitándoles permiso para los trabajos y pidiéndoles los favorezca para alcanzar buenos acuerdos. Se encendieron unas velas y realizó el ceremonial correspondiente. Venía ataviado con la vestimenta tradicional, acorde a la ocasión.

A lo lejos con su camisa Manchester color azul, lo miraba Gabino Yeh, General de Chanca Veracruz, otros dignatarios acompañaban a las valientes autoridades que se presentaron. Algunas por motivo de agenda no llegaron –pero- se tomaron la molestia de enviar representantes. Otras ni eso, no tuvieron la decencia, menos la voluntad. Siguen en ese afán “clasista”, de ver a los indígenas como apestados, gente insignificante, sin valor y no le dieron importancia.

Me refiero a la senadora indígena Anahí González; a la diputada local Silvia Dzul, que preside la Comisión de Desarrollo Indígena. Ahora por la calentura política el Distrito 2 Federal está acéfalo, desierto ya que la suplente ahora propietaria Marybel Villegas lo abandonó (licencia), para ir en pos de otro hueso, en serio que no se llenan. No dejan comer a otros creen que son sólo ellas las “divinas”. Mientras está en búsqueda de su ilusión, los problemas continúan, no se detienen y los indígenas pagan las consecuencias de estás “cándidas soñadoras”.

Por eso es que este tipo de eventos no tienen mucho eco, son para cubrir formatos y aparentar trabajo, menos éxito ya que quienes deberían acudir para escuchar de viva voz los planteamientos, no vienen. Entonces los acuerdos tomados nunca podrán traducirse en iniciativas de ley que ayuden, que aporten, que beneficien, su desdén afecta a todo el conglomerado indígena.

Se hizo el protocolo inaugural a cargo de Enrique Chuc, titular del INMAYA quien era el Coordinador del Congreso. Es un hombre voluntarioso, capaz, disfruta haciendo lo que le gusta. En su gestión han modificado muchas cosas. Antes de él, el Instituto no figuraba, era decorativo, una dependencia familiar en donde la inefable, la mal recordada Delta Moo, se daba el lujo de visitar los Centros Ceremoniales en un Cadillac de lujo, al estilo María Félix, solo que con kilómetros de diferencia. Los indígenas están rezagados años luz al resto de la población.

Enrique hace malabares con el escaso presupuesto para atender a los herederos de la historia, de las tradiciones, de la cultura Maya, este ejercicio 2026, le asignaron 33 millones de pesos. Una suma irrisoria que denota desinterés en ayudarlos. Con ello, apoyan a 490 gentes de los 5 Centros Ceremoniales de Chanca Veracruz, Cruz Parlante, Tixcacal Guardia, Chumpón y Tulum, quienes reciben (la generosa cantidad de) 2700 pesos bimestrales. Mucho menos que cualquier Pensión del Bienestar. Además, tiene representación en todos los municipios del estado, teniendo que solventar su operación.

En contraparte el elefante blanco, el inoperante Instituto de Cultura y las Artes le tienen asignado 188 millones, seis veces más que el INMAYA, por ello su titular Lilian Villanueva es turista frecuente, se dedica a pasear, a disfrutar y gastar el presupuesto. No asiste a los eventos de los municipios ni los apoya, es un objeto decorativo.

¿Hasta cuándo los Mayas serán plato de segunda mesa? ¿Hasta cuándo la justicia llegará con ellos? ¿Hasta cuándo la historia los colocará en el lugar que les corresponde?

Estos Congresos deberían adquirir la relevancia necesaria, para que los indígenas sean en verdad escuchados, vistos y empiece a cambiar su historia.

Finalizó el Congreso y cansados, aburridos, poco animados regresaron a sus comunidades, otra oportunidad desperdiciada. ¿Hasta cuándo devolverán el respeto a su identidad? Mientras tanto, el tiempo sigue su marcha, el eco retumbaba ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo?…

Mejor seguiré caminando y cantando”Qué será de ti, cambiaste sin saber toda mi vida, motivo de una paz que ya se olvida. Anocheció y necesito saber….