Así nos Vemos
EDGAR PRZ
El miércoles 28 de octubre, mero día de San Judas Tadeo, se apagó una Voz, una voz que por su origen, su categoría, su peso, su linaje marcaba rumbo. Fue la despedida, el retiro de una mente preclara, diáfana, profunda, que originó el desplome de todo un sistema político y fue el precursor del surgimiento de la lucha izquierdista en otra dimensión, ya no tan sectarizada, oculta, guardada, sino que le puso nombre y rostro.
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, hijo del presidente patriota Lázaro Cárdenas, fue el primogénito, nació durante la campaña política de su padre a la Presidencia de la República y pasó sus primeros años, dio sus primeros pasos, derramó sus primeras lágrimas y corrió en los jardines de los Pinos que era la Casa Presidencial. Eso le permitió abrevar la sapiencia, la sagacidad, la inteligencia de su padre y fue educado con cierta rigidez, con amor al campo, por ello se graduó de Ingeniero Agrónomo.
El Ingeniero, como le decían fue Senador de la República, Gobernador de Michoacán, el primer Jefe de Gobierno Electo del Distrito Federal, participó en tres ocasiones como candidato a la Presidencia de México y lo destacable fue como opositor del régimen, fundó el Frente Democrático que disputó cerradamente la Presidencia a Carlos Salinas de Gortari.
Según los datos Cárdenas iba ganando la elección en el conteo en las primeras horas de la noche, luego por la madrugada se hizo la “operación Caída del Sistema”, al amanecer Salinas llevaba la delantera. El autor de ese desaguisado, el que le robó la Presidencia a la izquierda, no tardó en convertirse en hombre prominente en Morena, Manuel Bartlett. Esto nos remite a la afirmación que en Morena necesitas ser traidor para poder avanzar. El Ingeniero tuvo la osadía de enfrentar al sistema, en un principio con otros libres pensadores Ifigenia Martínez y Porfirio Muñoz Ledo, fundaron la Corriente Democrática, fue una alerta, una luz que daba claridad a la oscuridad que ya traía incluida el PRI. Fue un nuevo aire, una bocanada que hacía falta y muy pocos percibían. Al no encontrar eco en esas paredes, prefirió seguir sus convicciones e ideales y arropó el descontento, el hartazgo, el olvido, la cerrazón de un gobierno que no atendía y si se servía. Hasta parece que estoy narrando la “Crónica de una nueva muerte anunciada”.

Cuauhtémoc fue un hombre congruente, con principios y abrió el camino, le dio estatura a la izquierda para que pueda no sólo ser vista como un mal, como un grupo de frustrados, sino que le dio el status que le faltaba para acceder al poder. Cierto que tuvo varios compañeros con los que dimensionó un futuro promisorio, fue el artífice de aquel que ahora vive en “La Chingada”, pase de ser espectador a actor, deje de aplaudir, de jugar y dirija a un enorme equipo. Solo que la debilidad en la condición humana es mayor que la inteligencia, ceden las virtudes ante los fantasmas del mal, la codicia, la envidia, los encierra y los convierte en aprendices de la demencia y aspirantes a la locura. Esa radiografía es de López Obrador. Los precursores del movimiento se alejaron paulatinamente, acabaron con cierta diplomacia política, sólo que el desencanto, la desilusión, el descubrimiento, las buenas intenciones fueron sustituidas por el amiguismo, la zalamería, los desvíos de recursos, la insana protección a delincuentes, la pérdida del rumbo y lo más dramático el fomentar camarillas y abandonar los ideales rectores de abanderar y caminar con el pueblo, no adelante como ahora.
Se fue el Ingeniero, se marchó al igual que hace algunos meses lo hizo Porfirio Muñoz Ledo, se marcharon con mal sabor de boca, con cierta frustración al ver el Leviatán que crearon, el descomunal animal que en poco tiempo no sólo creció sino que no fue selectivo en su andar y se llenó de garrapatas, rémoras, bandidos, maleantes en la toma de decisiones y ello ha impedido que los verdaderos fundadores accedan al poder. Crearon el equipo y los tienen de aplaudidores no de jugadores, eso no se vale y el irreverente de Porfirio lo señaló, lo marcó, los desnudó y eso no les gustó, recuerden la escena donde el corriente de Noroña, ofende a Porfirio y lo reta a golpes, qué inmoral acción, la anencefalia en su máxima expresión. Cuauhtémoc también tomó distancia con López y no le aceptó ningún cargo en su gobierno, al contrario, lo criticaba sutilmente, fiel a su estilo, le daba consejos que eran señales de alerta, sólo que la Transformación nunca llegó como debería ser al pueblo, la Transformación fue en sus funcionarios.

Un dato adicional, Cuauhtémoc tuvo hijos que se distinguieron por su categoría, por su prudencia, por evitar andar en malos pasos, mientras que los de López ya reservaron y están remodelando el pedazo de infierno que les corresponde, vaya diferencias entre padres e hijos, el pedigree viene incluido no se adquiere en la calle.
Cuauhtémoc eres parte de la historia por tus aportaciones, tu trayectoria, tu congruencia de vida, le vas a hacer falta a este país, a veces pienso que Porfirio y Usted se adelantaron para no ser testigos del cruento final de aquello que Ustedes idealizaron. Gracias por su valentía, su aplomo, su energía y se le va a extrañar mucho.
Descanse en Paz…












