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A un Año de distancia….

Así nos Vemos

EDGAR PRZ

Hace un año Quintana Roo perdió parte de su historia. Nos abandonó un personaje muy querido y respetado por todos, alguien que abrió brecha para que los locales puedan acceder al poder, que el Estado sea gobernado por alguno de sus hijos y evitar las importaciones de supuestos “Mesías”, que aún portan espejitos para cambiarlos por sonrisas.

Don Jesús Martínez Ross no sólo abrió la puerta para un autogobierno, también puso la escalera para que otros puedan escalar y subir a lugares donde se toman las decisiones. Apadrinó a una nueva generación de jóvenes profesionistas locales y armó un tremendo equipo que lo ayudó a cimentar la estructura que hoy sostiene a este estado. Eran otros tiempos de verdadera cercanía, en donde la amistad no se escondía y se refrendaba todos los días. Don Jesús no solo capitaneó la nave sino que la condujo ante un mar de incertidumbre, donde todo era nuevo, era desconocido para la mayoría, el estado empezó a caminar solo, la dirección exacta, correcta la dirigía Don Jesús..

Su vasta obra aún perdura en todos los rincones de la entidad. Recordemos que su campaña para la gubernatura la inició en Holbox, un lugar mágico, paradisíaco que aún no se abría al mundo. Holbox era de los pescadores, de los locales, era una comunidad pequeña con la pesca como actividad predominante, como reconocimiento a su aportación, tomó la decisión de ser el primer punto geográfico a visitar y soltó una frase que aún no se cumple: “Algún día, un Holboxeño dirigirá los destinos del estado”. Hace poco el primer intento se dio con Nivardo Mena y no hubo éxito, la profecía continúa…

Don Jesús encontró un estado recién decretado, la transición de territorio a estado, enarboló los ideales de aquellos valerosos hombres y mujeres que integraron el Comité ProTerritorio y los puso en práctica. Todos sus actos de gobierno llevaban el sello comunitario, nada se hizo sin el consenso de la gente, sin el respaldo, por ello, cuando visitaba en giras de trabajo alguno de los siete municipios, su presencia era motivo de fiesta, de jolgorio, desde la entrada del pueblo era recepcionado por los habitantes, se le colocaban flores en su cuello y dos lindas mujeres lo escoltaban en medio de aplausos, voladores, lluvia de confeti, porras, camaradería, amistad, no existía la simulación ni la envidia estaba tan profesionalizada. Se caminaba al lado del pueblo, no adelante no atrás, todos los actos eran públicos, eso le otorgaba un aura de respeto, cariño y reconocimiento.

Don Jesús dejó escuela, armó la estructura de las instituciones, respetó mucho la ley como abogado que era, aperturó la participación de las mujeres y muchas aportaron no sólo su capacidad y su conocimiento sino su mejor esfuerzo, Faride Cheluja, María Cristina Sangri, Sara Muza y otras que fueron pioneras y no han sido del todo reconocidas. Se ha preferido honrar a mujeres de otros estados y olvidar la lucha de las locales. Un homenaje justo sería colocar con letras doradas en el muro de honor del recinto del Congreso el nombre de Don Jesús Martínez Ross, como Primer Gobernador Constitucional del Estado.

En 2019, se presentó la Iniciativa de Decreto por la diputada Elda Ayuso Achach, se retomó en 2020 pero no ha prosperado. Se le rinde homenaje en el vestíbulo, frente al mural que ilustra la Historia de Quintana Roo.

Que las diferencias partidistas no interfieran en los capítulos de la historia local. Don Jesús fue el arquitecto de las instituciones que hoy blindan la operatividad del gobierno, es un mérito que no debe desdeñarse, obviarse y hacer como que se olvida. Su trayectoria, su labor, sus resultados, su carisma, su aportación le permitieron disfrutar del cariño de la gente hasta sus últimos días y eso nadie lo puede negar.

Este Quintana Roo no sería el mismo, sin la aportación de don Jesús Martínez Ross. Nadie puede negarle su gran valía.

Quintana Roo perdió a un hijo ilustre, los amigos a un compañero y maestro, los hijos a su padre.

Sigue teniendo vigencia su slogan de campaña “Hagamos todos, todo por Quintana Roo.

Mejor seguiré caminando y cantando “¡¡Selva, Mar, Historia y Juventud, pueblo libre y justo bajo el sol, la tenacidad como virtud, eso es Quintana Roo!!”.