Así nos Vemos
Por Edgar Prz
(Primera Parte)
A finales del mes de julio, se cumplieron 179 años de la gesta heroica, del inicio, de la chispa que encendió la mecha libertaria de los Mayas.
Mientras los pobladores de Tepich y Tihosuco lo celebraban con algunas actividades comunitarias, juegos y demás, el evento político se ha desplomado, ha venido a menos.
Se extrañan aquellos años en que los gobernadores encabezaban el protocolo y hacían un reconocimiento al tesón, a la enjundia, al valor, a la resistencia de aquellos Mayas que se levantaron en lucha, demostraron rebeldía ante el oprobioso poder de los latifundistas yucatecos.
Cansados del maltrato, vejaciones, violaciones no a sus derechos porque aún no se los reconocían.
Cecilio Chi y Jacinto Pat encabezaron un movimiento libertador, un movimiento con sentido social, un movimiento donde pelearon ser reconocidos como seres humanos, que se evite el maltrato y puedan ver la luz desde otro horizonte.
Este ejemplo nos demuestra el carácter de la raza Maya, la reciedumbre, la fortaleza de sus ideales y por ello cuando decían Má, es Má; No es No..
Han pasado casi dos siglos y las condiciones económicas, políticas y sociales han cambiado muy poco.
El atraso, la marginación, el olvido parecen consignas que se heredan entre ellos, siguen siendo carne de cañón, siempre se les instala en las gradas, a sus fiestas los políticos no asisten bajo el argumento “que la gente les pide de todo”, por eso evitan acudir.
Ojalá sigan con esa tónica los políticos y no vayan a las comunidades en estos próximos meses que arrancará el calendario electoral.
Solamente los utilizan para votar y luego los condenan de nuevo al ostracismo, a las lúgubres catacumbas.
Hace unos meses la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) emitió un fallo adverso a Xcaret, por el uso de simbología Maya.
Eso causó un cisma, una división más profunda de la que existía, por un lado se desnudó una red de complicidades entre integrantes del Consejo Supremo Maya, Simón y Gabino, Presidente y Secretario, quienes ya se habían embolsado 15 millones de pesos que había dado a Xcaret como aportación por el uso de las tradiciones y costumbres Mayas.
Se organizó un grupo de Dignatarios Mayas para exigir se esclarezcan los hechos y el destino del recurso, el General Alejandro Cauich May era el líder de ese grupo y viajaron a la CDMX a entrevistarse con Hugo Aguilar presidente de la Suprema Corte, hicieron reuniones de exigencia, de la mala actuación de algunos dignatarios y ganaron bastantes adeptos, la lucha estaba tomando forma.
Desafortunadamente hace algunas semanas, el General Alejandro Cauich, dedicado a las labores de su milpa, fue picado por varias abejas en una pierna, lo que le ocasionó hinchazón, entumecimiento, lentitud motriz y sus apariciones públicas disminuyeron. Se atendió con remedios caseros pero la hinchazón y los dolores no cedían, por lo que opto por su ingreso al Hospital General de Felipe Carrillo Puerto, dónde lo tuvieron varios días en observación, aplicándole suero intravenoso y así estuvo. Al ver que no mejoraba ni era atendido con estudios y por algún especialista, total para ellos era un campesino adulto mayor más, era parte de la estadística de atención no de los resultados.
Mandó a buscar a un amigo de Tihosuco y le suplicó diciéndole, “sácame de aquí de favor, no me atienden y solo suero, ya me siento débil. Hasta parece que mis enemigos se coludieron y se están saliendo con la suya».
El interfecto le dijo a su esposa que el General ya no se sentía cómodo en el hospital y quería irse a su casa. Le hicieron firmar la carta responsiva, en donde se le retira toda culpa al hospital y con ese salvoconducto pudo salir para retornar a su casa.
Nunca hubo atención de otro nivel, nunca hubo interés en su caso, nunca le respetaron su jerarquía dentro del conglomerado Maya, fue un paciente más y me preguntó ¿Y si hubiera sido un político? Un familiar de alguien que se cree importante solo por ser funcionario de ocasión?











