Advertisement

Marco Rubio, el títere de un plan estratégico

AMAURY JIMÉNEZ

La Habana, Cuba.- Cuando se dividen los criterios sobre una solución pacífica o violenta acerca de Cuba, escenario que no es nuevo, pero que en esta época toma un giro inhumano por factores reales como una presidencia norteamericana drásticamente agresiva y una realidad económica en la Isla que no da para más, se aparece un nuevo elemento que expresa, incito, el real propósito.

En tanto el diferendo cubano-estadounidense toma calor y el mundo espera una acción militar o en su defecto acuerdos bilaterales, nada debe suceder por estrategia republicana y de las águilas del Imperio. Ya está puesto en la mesa. El secretario de Estado, el cubano americano Marco Rubio, declaró que el proceso con Cuba era por etapas y que mantendrían un seguimiento estricto a cada acción del llamado régimen de La Habana para minimizar su impacto en el ámbito interno y así evitar solucionar las disímiles problemáticas.

El nombrado diplomático dijo que Cuba sería libre con fecha tope en 2029, desconociendo las carencias, el sufrimiento, la vida insana física y mentalmente que viven nueve millones de seres humanos por sus medidas genocidas. «Disque», para asfixiar al gobierno isleño, responsable en parte del proceso, por la mala implementación de acciones en el orden económico, o inoportunas medidas en los últimos años.

El propósito real es buscar ganar tiempo a lo interno de los venideros procesos electorales en los EEUU y garantizar perpetuarse en el poder. Apuestan por el voto cubano en la Florida, Estado que en varias ocasiones ha decidido el ganador federativo. Y ¿quién sería el candidato entonces?, pues el mismísimo Rubio.

El plan es perfecto, engaños a la comunidad cubana dentro y fuera de la Isla, promesas incumplidas que han llevado a un descrédito parcial y una incertidumbre general en los habitantes que en Cuba pasan días sin energía, gas, alimentos, finanzas y sobre todo esperanza. A eso apostó y apuesta el gobierno del presidente Trump, en tanto otros actores del llamado exilio hacen sus movidas para agarrar la cuchara que mayor trozo del pastel lleve a sus fauces.

De mantenerse este escenario y si la comunidad internacional y sus actores más importantes no reaccionan a su debido tiempo, y creo que ya van tarde, el colapso del pueblo noble y solidario, amante de la paz, de la ayuda al prójimo, el que no dejó nunca a un necesitado atrás independientemente de su raza, descendencia, país o región, sería inminente.

Hoy Cuba muestra una realidad que ninguno de sus nacionales, donde quiera que estén, esperó vivir, menos sufrir. La solución no debe ser una fecha, una intención buena o mala, la solución debe ser algo tangible, pronta y eficaz, tanto de los actores internacionales como del gobierno de la Isla, de lo contrario no será más que el fin inmerecido de la historia de un pueblo.