La justicia aclamada por el mundo cada octubre desde hace más de 30 años, cuando todos sus miembros participan en la votación contra el bloqueo norteamericano bajo el punto titulado: «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos», se retoma entre el 27 y 28 del presente mes.
En este periodo 2025-2026, el canciller antillano Bruno Rodríguez, presentó dos textos: La resolución histórica contra el bloqueo y, por primera vez, una resolución adicional contra el cerco energético que se recrudeció en enero del año en curso.
Los puntos principales de la denuncia son:
1. Es una violación del Derecho Internacional. Es una medida coercitiva unilateral, con alcance extraterritorial que viola las soberanías de terceros Estados. Impone a gobiernos, empresas y bancos de otros países que abandonen su relación con Cuba por dictado de EE.UU. Viola las normas del comercio internacional, la libertad de navegación y la Carta de la ONU.
2. Es un acto de guerra económica. Cuba lo califica como «guerra multidimensional, no convencional, que dura casi siete décadas y se ha vuelto más cruenta». Desde enero de 2026 denuncian un cerco energético equivalente a un bloqueo naval: impedimento de acceso a combustible comercial y humanitario mediante amenazas directas y acoso a buques tanqueros por medios navales.
3. Daños económicos récord. Entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026: 8,083 millones 300 mil dólares en pérdidas, 7% más que el año anterior. Daños acumulados en más de 60 años: 178,700 millones de dólares a precios corrientes.
4. Impacto humanitario – castigo colectivo, «El bloqueo se propone obstaculizar de forma deliberada el desarrollo económico y afectar negativamente las condiciones de vida de su pueblo». Cuba Lo denuncia como violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos, y castigo colectivo.
En este escenario, que es para muchos bilateral, pero en la práctica es global e interdependiente por la extraterritorialidad de las medidas, se genera un «lobby» que desde Washington busca cambiar el voto histórico de Estados soberanos. Se usa un trasfondo de presiones de todo tipo, ya no como entonces, sino descaradamente público, imagen que contrasta con la diplomacia «mística» de gobiernos anteriores, convirtiéndose en una descarada y amenazadora presión sin igual de alumnos aventajados en economía, pero neófitos en el resto de los espacios.
En años anteriores, el mundo votaba casi en pleno a favor de Cuba. Sólo el auto titulado gendarme universal, Israel, y un par de islitas mono productoras y perdidas en el mapa, hacían su trabajo sucio. El escenario ha cambiado y es casi seguro que se sumen lacayos por simpatía o compromiso en pago de favores. Lo que sí no creo que cambie es el pensar de sus pueblos, que si bien cuestionan aspectos relacionados con la forma de existir de la Isla, son consecuentes con los principios de humanidad. Sus gobiernos representarán a un pedófilo, a un genocida y a algunos otros que pasarán a la historia por lo que se roben en sus tierras y no por lo que debieron hacer en justicia social y humana.
El que vote contra Cuba, no lo está haciendo contra un sistema político, una «dictadura» o la «diáspora comunista» como dicen. Esos votarán a favor de que los niños cubanos no tengan acceso a medicamentos y alimentos, por mantener la guerra energética y tecnológica que limita el desarrollo de una sociedad, por evitar que vacunas y biotecnología se desarrolle en favor de la humanidad, entre cientos de limitaciones más.
Esos que votarán contra Cuba, estarán del lado de la muerte y la destrucción, del castigo colectivo, del desmembramiento familiar, social y cultural de un país que lo único que quiso y quiere es hacer de su proyecto un espacio de ejemplo. Esta pretensión no puede permitir que funcione aquellos que gobiernan las arcas del mundo, pues sería demoledor para sus ambiciones.
Los que acompañen al pueblo cubano en este momento, que al parecer no será el último, estarán del lado justo de la historia, estarán con garantías de vida. El resto es probable que no sepa siquiera lo que pasa una familia cubana para superar su día a día. Estos, quizás no sepan bien en qué parte del mapa está la Isla, pero creo que tendrán que pagar el precio de su asesina posición.















